Septenario a María Santísima de las Angustias

Septenario Doloroso
a María Santísima de las
ANGUSTIAS
Amantísima Titular de la Real y Venerable Archicofradía de Penitencia de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo, María Santísima de las Angustias y San Juan Evangelista que se venera en su altar de la Iglesia de la Conversión de San Pablo de la Ciudad de Cádiz.

DÍA PRIMERO

            V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

            Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a Ti implorando tu asistencia o reclamando tu socorro, haya sido desamparado. Animados con esta confianza, acudimos a tu altar, ¡oh Virgen de las Angustias! y aunque gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, ¡oh Madre de Dios! nuestras humildes súplicas, antes bien, escúchalas favorablemente y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R/. Amén.

PRIMERA ANGUSTIA:
LA PROFECÍA DE SIMEÓN

            Lectura del Evangelio según San Lucas (2,22-35)

            "Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»"

ORACIÓN PARA ESTE DÍA PRIMERO

            Virgen María: por la angustia que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma por los sufrimientos de Jesús que, ya en cierto modo te manifestó que tu participación en nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en esta angustia y, por los méritos de la misma, haz que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes.

            Medite el pasaje del Evangelio que narra la angustia que padeció Nuestra Señora y aplique sus beneficios por su maternal intención para que, con sus ruegos consiga por la misericordia de Dios Uno y Trino, el eterno descanso de las almas de los fallecidos y por la recuperación de los infectados por la enfermedad.

SÚPLICAS
(Todos los días)

            Santísima Virgen de las Angustias, Madre de Dios; a tus pies acabamos de exponer nuestras peticiones y necesidades. Como medianera entre Dios y los hombres, entre el cielo y la tierra, míranos, atiende nuestros ruegos y socórrenos en la presente necesidad.

V. / Dios te salve María, Hija de Dios Padre, Virgen Inmaculada antes del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Abogada de pecadores, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a Ti implorando tu auxilio haya sido desechado. Animados de esa misma confianza, te pedimos que cumplas la palabra dada y nos atiendas en nuestras tribulaciones.

V. / Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima durante el parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Señora nuestra, que por tu intercesión vienes obligada a cuidar de tus protegidos, míranos con amor, escucha nuestras plegarias y guíanos en este valle de lágrimas.

V. / Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Castísima después del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

ORACIÓN FINAL
(Todos los días)

            ¡Oh, Virgen de las Angustias! a tus plantas nos postramos para encontrar en tu corazón traspasado el consuelo de nuestros pesares. Tú, que eres Madre de misericordia, alcánzanos del Señor el perdón de nuestros pecados y la gracia de una verdadera contrición. Animados con esta confianza nos acercamos a tu altar y te rogamos con fervor la mediación de tu Inmaculado Corazón por nuestras necesidades ante Dios Nuestro Señor. ¡Oh Madre! en tus manos ponemos nuestras almas, con la esperanza de que las presentarás ante tu Hijo y le pedirás que nos conduzca a la vida eterna. AMÉN.

V./ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R./ como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. / Ave María Purísima
R. / sin pecado concebida.

DÍA SEGUNDO

            V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

            Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a Ti implorando tu asistencia o reclamando tu socorro, haya sido desamparado. Animados con esta confianza, acudimos a tu altar, ¡oh Virgen de las Angustias! y aunque gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, ¡oh Madre de Dios! nuestras humildes súplicas, antes bien, escúchalas favorablemente y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R/. Amén.

SEGUNDA ANGUSTIA:
LA HUÍDA A EGIPTO

            Lectura del Evangelio según San Mateo (2, 13-15)

            "Después que ellos [los magos] se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» El se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo."

ORACIÓN PARA ESTE DÍA SEGUNDO

            Virgen María: por la angustia que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en esta angustia y, por los méritos de la misma, haz que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.

            Medite el pasaje del Evangelio que narra la angustia que padeció Nuestra Señora y aplique sus beneficios por su maternal intención para que, con sus ruegos consiga por la misericordia de Dios Uno y Trino, el eterno descanso de las almas de los fallecidos y por la recuperación de los infectados por la enfermedad.





SÚPLICAS
(Todos los días)

            Santísima Virgen de las Angustias, Madre de Dios; a tus pies acabamos de exponer nuestras peticiones y necesidades. Como medianera entre Dios y los hombres, entre el cielo y la tierra, míranos, atiende nuestros ruegos y socórrenos en la presente necesidad.

V. / Dios te salve María, Hija de Dios Padre, Virgen Inmaculada antes del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Abogada de pecadores, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a Ti implorando tu auxilio haya sido desechado. Animados de esa misma confianza, te pedimos que cumplas la palabra dada y nos atiendas en nuestras tribulaciones.

V. / Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima durante el parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Señora nuestra, que por tu intercesión vienes obligada a cuidar de tus protegidos, míranos con amor, escucha nuestras plegarias y guíanos en este valle de lágrimas.

V. / Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Castísima después del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

ORACIÓN FINAL
(Todos los días)

            ¡Oh, Virgen de las Angustias! a tus plantas nos postramos para encontrar en tu corazón traspasado el consuelo de nuestros pesares. Tú, que eres Madre de misericordia, alcánzanos del Señor el perdón de nuestros pecados y la gracia de una verdadera contrición. Animados con esta confianza nos acercamos a tu altar y te rogamos con fervor la mediación de tu Inmaculado Corazón por nuestras necesidades ante Dios Nuestro Señor. ¡Oh Madre! en tus manos ponemos nuestras almas, con la esperanza de que las presentarás ante tu Hijo y le pedirás que nos conduzca a la vida eterna. AMÉN.

V./ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R./ como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. / Ave María Purísima
R. / sin pecado concebida.

DÍA TERCERO

            V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

            Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a Ti implorando tu asistencia o reclamando tu socorro, haya sido desamparado. Animados con esta confianza, acudimos a tu altar, ¡oh Virgen de las Angustias! y aunque gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, ¡oh Madre de Dios! nuestras humildes súplicas, antes bien, escúchalas favorablemente y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R/. Amén.

TERCERA ANGUSTIA:
EL NIÑO PERDIDO EN EL TEMPLO

            Lectura del Evangelio según San Lucas (2, 41-50)

            "Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana, hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca. Y sucedió que, al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándolos y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas. Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.» El les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio."

ORACIÓN PARA ESTE DÍA TERCERO

            Virgen María: por las lágrimas que derramaste y la angustia que sentiste al perder a tu Hijo. Tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos.

            Medite el pasaje del Evangelio que narra la angustia que padeció Nuestra Señora y aplique sus beneficios por su maternal intención para que, con sus ruegos consiga por la misericordia de Dios Uno y Trino, el eterno descanso de las almas de los fallecidos y por la recuperación de los infectados por la enfermedad.

SÚPLICAS
(Todos los días)

            Santísima Virgen de las Angustias, Madre de Dios; a tus pies acabamos de exponer nuestras peticiones y necesidades. Como medianera entre Dios y los hombres, entre el cielo y la tierra, míranos, atiende nuestros ruegos y socórrenos en la presente necesidad.

V. / Dios te salve María, Hija de Dios Padre, Virgen Inmaculada antes del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Abogada de pecadores, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a Ti implorando tu auxilio haya sido desechado. Animados de esa misma confianza, te pedimos que cumplas la palabra dada y nos atiendas en nuestras tribulaciones.

V. / Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima durante el parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Señora nuestra, que por tu intercesión vienes obligada a cuidar de tus protegidos, míranos con amor, escucha nuestras plegarias y guíanos en este valle de lágrimas.

V. / Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Castísima después del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

ORACIÓN FINAL
(Todos los días)

            ¡Oh, Virgen de las Angustias! a tus plantas nos postramos para encontrar en tu corazón traspasado el consuelo de nuestros pesares. Tú, que eres Madre de misericordia, alcánzanos del Señor el perdón de nuestros pecados y la gracia de una verdadera contrición. Animados con esta confianza nos acercamos a tu altar y te rogamos con fervor la mediación de tu Inmaculado Corazón por nuestras necesidades ante Dios Nuestro Señor. ¡Oh Madre! en tus manos ponemos nuestras almas, con la esperanza de que las presentarás ante tu Hijo y le pedirás que nos conduzca a la vida eterna. AMÉN.

V./ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R./ como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. / Ave María Purísima
R. / sin pecado concebida.

DÍA CUARTO

            V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

            Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a Ti implorando tu asistencia o reclamando tu socorro, haya sido desamparado. Animados con esta confianza, acudimos a tu altar, ¡oh Virgen de las Angustias! y aunque gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, ¡oh Madre de Dios! nuestras humildes súplicas, antes bien, escúchalas favorablemente y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R/. Amén.

CUARTA ANGUSTIA:
EL ENCUENTRO CON JESÚS CAMINO DEL CALVARIO

            De “La amarga Pasión de Cristo” de la Beata Ana Catalina Emmerick.

            “[La Virgen María] estaba mirando a Jesús, que se acercaba, y tuvo que sostenerse en el pilar de la puerta para no caer, pálida como un cadáver con los labios casi azules. Pasaron los fariseos a caballo, después el chico que llevaba la inscripción; detrás de éste su Santísimo Hijo Jesús, temblando, doblado, bajo la pesada carga de la cruz, inclinada su cabeza coronada de espinas. Echó una mirada de compasión sobre su Madre, tropezó y cayó por segunda vez sobre sus rodillas y manos. María, en medio de la inmensidad de su agonía, no vio ni a soldados ni a verdugos; no vio más que a su querido Hijo. Se precipitó desde la puerta de la casa entre los soldados que maltrataban a Jesús, cayó de rodillas a su lado y se abrazó a él.
           
ORACIÓN PARA ESTE DÍA CUARTO

            Virgen María: por las lágrimas que derramaste y la angustia que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él, que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande, azotado como si fuera un malhechor, y coronado de espinas. Te acompañamos en este dolor y, por los méritos del mismo, haz que seamos humildes como Él lo fue.
           
            Medite el pasaje que narra esta angustia que padeció Nuestra Señora y aplique sus beneficios por su maternal intención para que, con sus ruegos consiga por la misericordia de Dios Uno y Trino, el eterno descanso de las almas de los fallecidos y por la recuperación de los infectados por la enfermedad.
SÚPLICAS
(Todos los días)

            Santísima Virgen de las Angustias, Madre de Dios; a tus pies acabamos de exponer nuestras peticiones y necesidades. Como medianera entre Dios y los hombres, entre el cielo y la tierra, míranos, atiende nuestros ruegos y socórrenos en la presente necesidad.

V. / Dios te salve María, Hija de Dios Padre, Virgen Inmaculada antes del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Abogada de pecadores, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a Ti implorando tu auxilio haya sido desechado. Animados de esa misma confianza, te pedimos que cumplas la palabra dada y nos atiendas en nuestras tribulaciones.

V. / Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima durante el parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Señora nuestra, que por tu intercesión vienes obligada a cuidar de tus protegidos, míranos con amor, escucha nuestras plegarias y guíanos en este valle de lágrimas.

V. / Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Castísima después del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

ORACIÓN FINAL
(Todos los días)

            ¡Oh, Virgen de las Angustias! a tus plantas nos postramos para encontrar en tu corazón traspasado el consuelo de nuestros pesares. Tú, que eres Madre de misericordia, alcánzanos del Señor el perdón de nuestros pecados y la gracia de una verdadera contrición. Animados con esta confianza nos acercamos a tu altar y te rogamos con fervor la mediación de tu Inmaculado Corazón por nuestras necesidades ante Dios Nuestro Señor. ¡Oh Madre! en tus manos ponemos nuestras almas, con la esperanza de que las presentarás ante tu Hijo y le pedirás que nos conduzca a la vida eterna. AMÉN.

V./ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R./ como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. / Ave María Purísima
R. / sin pecado concebida.

DÍA QUINTO

            V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

            Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a Ti implorando tu asistencia o reclamando tu socorro, haya sido desamparado. Animados con esta confianza, acudimos a tu altar, ¡oh Virgen de las Angustias! y aunque gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, ¡oh Madre de Dios! nuestras humildes súplicas, antes bien, escúchalas favorablemente y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R/. Amén.

QUINTA ANGUSTIA:
LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS

            Lectura del Evangelio según San Juan (19, 25-30)

            "Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: «Tengo sed.» Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu."

ORACIÓN PARA ESTE DÍA QUINTO

            Virgen María: por las lágrimas que derramaste y la angustia que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos vida a nosotros, llevó su Pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su Pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en esta angustia y, por los méritos de la misma, no permitas que jamás muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.

            Medite el pasaje del Evangelio que narra esta angustia que padeció Nuestra Señora y aplique sus beneficios por su maternal intención para que, con sus ruegos consiga por la misericordia de Dios Uno y Trino, el eterno descanso de las almas de los fallecidos y por la recuperación de los infectados por la enfermedad.
SÚPLICAS
(Todos los días)

            Santísima Virgen de las Angustias, Madre de Dios; a tus pies acabamos de exponer nuestras peticiones y necesidades. Como medianera entre Dios y los hombres, entre el cielo y la tierra, míranos, atiende nuestros ruegos y socórrenos en la presente necesidad.

V. / Dios te salve María, Hija de Dios Padre, Virgen Inmaculada antes del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Abogada de pecadores, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a Ti implorando tu auxilio haya sido desechado. Animados de esa misma confianza, te pedimos que cumplas la palabra dada y nos atiendas en nuestras tribulaciones.

V. / Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima durante el parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Señora nuestra, que por tu intercesión vienes obligada a cuidar de tus protegidos, míranos con amor, escucha nuestras plegarias y guíanos en este valle de lágrimas.

V. / Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Castísima después del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

ORACIÓN FINAL
(Todos los días)

            ¡Oh, Virgen de las Angustias! a tus plantas nos postramos para encontrar en tu corazón traspasado el consuelo de nuestros pesares. Tú, que eres Madre de misericordia, alcánzanos del Señor el perdón de nuestros pecados y la gracia de una verdadera contrición. Animados con esta confianza nos acercamos a tu altar y te rogamos con fervor la mediación de tu Inmaculado Corazón por nuestras necesidades ante Dios Nuestro Señor. ¡Oh Madre! en tus manos ponemos nuestras almas, con la esperanza de que las presentarás ante tu Hijo y le pedirás que nos conduzca a la vida eterna. AMÉN.

V./ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R./ como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. / Ave María Purísima
R. / sin pecado concebida.

DÍA SEXTO

            V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

            Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a Ti implorando tu asistencia o reclamando tu socorro, haya sido desamparado. Animados con esta confianza, acudimos a tu altar, ¡oh Virgen de las Angustias! y aunque gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, ¡oh Madre de Dios! nuestras humildes súplicas, antes bien, escúchalas favorablemente y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R/. Amén.

SEXTA ANGUSTIA:
MARÍA RECIBE EN SUS BRAZOS A JESÚS MUERTO

            Lectura del Evangelio según San Marcos (15, 42-46)

            "Y ya al atardecer, como era la Preparación, es decir, la víspera del sábado, vino José de Arimatea, miembro respetable del Consejo, que esperaba también el Reino de Dios, y tuvo la valentía de entrar donde Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús. Se extraño Pilato de que ya estuviese muerto y, llamando al centurión, le preguntó si había muerto hacía tiempo. Informado por el centurión, concedió el cuerpo a José, quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro."

ORACIÓN PARA ESTE DÍA SEXTO

            Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor y, por los méritos del mismo, haz que sepamos amar a Jesús como El nos amo.

            Medite el pasaje del Evangelio que narra la angustia que padeció Nuestra Señora y aplique sus beneficios por su maternal intención para que, con sus ruegos consiga por la misericordia de Dios Uno y Trino, el eterno descanso de las almas de los fallecidos y por la recuperación de los infectados por la enfermedad.
SÚPLICAS
(Todos los días)

            Santísima Virgen de las Angustias, Madre de Dios; a tus pies acabamos de exponer nuestras peticiones y necesidades. Como medianera entre Dios y los hombres, entre el cielo y la tierra, míranos, atiende nuestros ruegos y socórrenos en la presente necesidad.

V. / Dios te salve María, Hija de Dios Padre, Virgen Inmaculada antes del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Abogada de pecadores, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han recurrido a Ti implorando tu auxilio haya sido desechado. Animados de esa misma confianza, te pedimos que cumplas la palabra dada y nos atiendas en nuestras tribulaciones.

V. / Dios te salve María, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima durante el parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

            Santísima Virgen de las Angustias, Señora nuestra, que por tu intercesión vienes obligada a cuidar de tus protegidos, míranos con amor, escucha nuestras plegarias y guíanos en este valle de lágrimas.

V. / Dios te salve María, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Castísima después del parto, llena eres de gracia...
R. / Santa María, Madre de Dios...

ORACIÓN FINAL
(Todos los días)

            ¡Oh, Virgen de las Angustias! a tus plantas nos postramos para encontrar en tu corazón traspasado el consuelo de nuestros pesares. Tú, que eres Madre de misericordia, alcánzanos del Señor el perdón de nuestros pecados y la gracia de una verdadera contrición. Animados con esta confianza nos acercamos a tu altar y te rogamos con fervor la mediación de tu Inmaculado Corazón por nuestras necesidades ante Dios Nuestro Señor. ¡Oh Madre! en tus manos ponemos nuestras almas, con la esperanza de que las presentarás ante tu Hijo y le pedirás que nos conduzca a la vida eterna. AMÉN.

V./ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R./ como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

V. / Ave María Purísima
R. / sin pecado concebida.

DÍA SÉPTIMO

            V/. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS

            Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de cuantos han acudido a Ti implorando tu asistencia o reclamando tu socorro, haya sido desamparado. Animados con esta confianza, acudimos a tu altar, ¡oh Virgen de las Angustias! y aunque gimiendo bajo el peso de nuestros pecados, nos atrevemos a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches, ¡oh Madre de Dios! nuestras humildes súplicas, antes bien, escúchalas favorablemente y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, Nuestro Señor.
R/. Amén.

SÉPTIMA ANGUSTIA:
EL ENTIERRO DE JESÚS Y LA SOLEDAD DE MARÍA

            Lectura del Evangelio según San Juan (19, 38-42)

            "Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo a los judíos, pidió a Pilato autorización para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se lo concedió. Fueron, pues, y retiraron su cuerpo. Fue también Nicodemo - aquel que anteriormente había ido a verle de noche - con una mezcla de mirra y áloe de unas cien libras. Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en vendas con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús."

ORACIÓN PARA ESTE DÍA SÉPTIMO

            Virgen María: por las lágrimas que derramaste y la angustia que sentiste al enterrar a tu Hijo; Él, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos.
            Medite el pasaje del Evangelio que narra la angustia que padeció Nuestra Señora y aplique sus beneficios por su maternal intención para que, con sus ruegos consiga por la misericordia de Dios Uno y Trino, el eterno descanso de las almas de los fallecidos y por la recuperación de los infectados por la enfermedad.

STABAT
MATER DOLOROSA




Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa,
Dum pendebat filius.

Cuius animam gementem
Contristatam et dolentem
Pertransivit gladius.

O quam tristis et afflicta
Fuit illa benedicta
Mater unigeniti

Quae maerebat et dolebat.
Pía Mater dum videbat
Nati poenas incliti.

Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
In tanto supplicio?

Quis non posset contristari,
Piam matrem contemplari
Dolentem cum filio?

Pro peccatis suae gentis
Jesum vidit in tormentis
Et flagellis subditum.

Vidit suum dulcem natum
Morientem desolatum
Dum emisit spiritum.

Eja mater fons amoris,
Me sentire vim doloris
Fac ut tecum lugeam.

Fac ut ardeat cor meum
In amando Christum Deum,
Ut sibi complaceam.

Sancta mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
Cordi meo valide.

Tui nati vulnerati
Tam dignati pro me pati,
Poenas mecum divide!

Fac me vere tecum flere,
Crucifixo condolere,
Donec ego vixero.

Juxta crucem tecum stare
Te libenter sociare
In planctu desidero

Virgo virginum praeclara,
Mihi jam non sis amara,
Fac me tecum plangere.

Inflammatus et accensus,
Per te virgo sim defensus
In die judicii.

Fac me cruce custodiri,
Morte Christi praemuniri,
Confoveri gratia.

Quando corpus morietur
Fac ut animae donetur
Paradisi gloria. Amen.


LECTURA EVANGÉLICA

            Lectura del Evangelio según san Juan (19, 25-27)

            Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Conclusión del Septenario

            Por la angustia que pareciste al recibir la profecía de Simeón;
V/. Dios te salve María, llena eres de gracia…
R/. Santa María, Madre de Dios…

            Por la angustia que padeciste al huir a Egipto con San José y el Niño Jesús;
V/. Dios te salve María, llena eres de gracia…
R/. Santa María, Madre de Dios…

            Por la angustia que padeciste al perder al Niño Jesús en Jerusalén;
V/. Dios te salve María, llena eres de gracia…
R/. Santa María, Madre de Dios…

            Por la angustia que padeciste al encontrar a Nuestro Señor cargado con la cruz;
V/. Dios te salve María, llena eres de gracia…
R/. Santa María, Madre de Dios…

            Por la angustia que padeciste al ver morir a Nuestro Señor en la cruz;
V/. Dios te salve María, llena eres de gracia…
R/. Santa María, Madre de Dios…

            Por la angustia que padeciste al recibir en tus brazos a Nuestro Señor muerto;
V/. Dios te salve María, llena eres de gracia…
R/. Santa María, Madre de Dios…

            Por la angustia que padeciste al entregar al sepulcro el cuerpo de Nuestro Señor;
V/. Dios te salve María, llena eres de gracia…
R/. Santa María, Madre de Dios…

ORACIÓN FINAL
(Todos los días)

            ¡Oh, Virgen de las Angustias! a tus plantas nos postramos para encontrar en tu corazón traspasado el consuelo de nuestros pesares. Tú, que eres Madre de misericordia, alcánzanos del Señor el perdón de nuestros pecados y la gracia de una verdadera contrición. Animados con esta confianza nos acercamos a tu altar y te rogamos con fervor la mediación de tu Inmaculado Corazón por nuestras necesidades ante Dios Nuestro Señor. ¡Oh Madre! en tus manos ponemos nuestras almas, con la esperanza de que las presentarás ante tu Hijo y le pedirás que nos conduzca a la vida eterna. AMÉN.

V./ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
R./ como era en un principio… Amén.

V. / Ave María Purísima
R./ sin pecado concebida.

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