Historia


Fundación


Los primeros documentos que atestiguan la existencia de nuestra Archicofradía datan de 1665. Fundada como cofradía étnica, estaba formada por esclavos o libertos, la mayoría de los cuales eran pardos (mulatos) pero también berberiscos. A diferencia de otras corporaciones penitenciales de la ciudad como la cofradía del Nazareno o de la Veracruz, la cofradía del Santíssimo Christo del Ecce-Homo no requería carta de limpieza de sangre para formar parte de su nómina. La fraternidad tenía su sede en el antiguo Hospital de Mujeres de la ciudad, ubicado en la actual Plaza del Palillero, en la intersección de las calles Columela y Feduchy. En el momento de la fundación, dicho establecimiento asistencial era regentado por la Madre María Antonia quien cedió unas imágenes de su propiedad para que los pardos le dieran culto. Así, los primitivos Titulares –un Ecce-Homo,  una Dolorosa titulada con la advocación de Soledad o Angustias y la imagen de un Cautivo– se veneraban en la capilla del citado hospital. El paradero de la imagen de la primitiva imagen del Santísimo Cristo del Ecce-Homo es una incógnita, aunque se conoce descripción del mismo en los inventarios del Obispado de 1671 y se conserva un grabado datado a finales del siglo XVII que aparece en la novena dedicada a Nuestro Sagrado Titular publicada en 1779.
Grabado de la primitiva imagen de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo,
que aparece en la portada de la novena dedicada a Nuestro Titular en 1779.

La cofradía de los pardos deja de tener actividad en 1677, debido a un pleito iniciado en 1665 por el préstamo dado a la Hermandad por una mujer de la aristocracia mercantil gaditana para sufragar los gastos de la procesión de aquel año. Este litigio se alargó durante una década, produciéndose mientras tanto el cambio de rector en la capellanía del Hospital de Mujeres que, de acuerdo con la Madre María Antonia, aprobó en 1676 la fundación de la Hermandad Prendimiento y Lágrimas de San Pedro que daría culto a las imágenes que hasta entonces habían recibido la veneración de la comunidad parda. 


El pleito de la cofradía del Santissimo Christo del Ecce-Homo ha sido estudiado
por Sánchez Astorga y Sánchez Díaz en su libro "Ecce-Homo, Cádiz 1665"


El Siglo de Oro de Cádiz


A comienzos del siglo XVIII la cofradía del Ecce-Homo reaparece en la iglesia de la Conversión de San Pablo, aneja a la Casa de Mujeres Arrepentidas, establecimiento fundado gracias a la generosidad de Jacinta Martínez de Susolaga para ayudar a cambiar de vida a todas aquellas mujeres que ejercían la prostitución. Para entonces, la comunidad parda de la ciudad deja de tener una presencia significativa en la nómina de hermanos debido a un proceso de blanqueamiento que encuentra paralelismos en otras cofradías étnicas como la del Rosario de los Morenos de Santo Domingo. Entre 1729 y 1730, la Hermandad entra en contacto con José Montes de Oca y León (Sevilla ¿1668? - íbidem, 1754), escultor sevillano que se encuentra en Cádiz trabajando con Blas Díaz en la recientemente creada parroquia de San Lorenzo y para la Hermandad de la Encarnación, que por aquel entonces tenía su sede en la iglesia de San Pablo, siendo el propio Blas Díaz como Hermano Mayor. 

Imagen de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo,
obra atribuida a José Montes de Oca.

El siglo XVIII fue la centuria más próspera para el comercio gaditano y esta circunstancia influyó enormemente en el desarrollo de las cofradías de la ciudad. Una vez establecida en la iglesia de la Conversión de San Pablo, la Hermandad comienza a celebrar sus cultos con solemnidad y frecuencia. En 1734, la cofradía efectuaba su procesión en la jornada del Miércoles Santo; aquel año la lluvia sorprende al cortejo tras hacer estación de penitencia en la iglesia de San Juan de Dios. La cofradía se refugia en la iglesia conventual de Santa María donde es acogida por la cofradía de Jesús Nazareno, cuyos hermanos ofrecen chocolate caliente a los cofrades del Ecce-Homo y le donan la cera necesaria para la vuelta a San Pablo. Este hecho sienta las bases del Hermanamiento entre ambas corporaciones que se mantiene y se celebra hasta nuestros días. Este gesto de fraternidad entre ambas corporaciones constata el blanqueamiento de nuestra Hermandad, puesto que la cofradía de Jesús Nazareno estaba integrada por los regidores y los escribanos del Cabildo Municipal y exigía  limpieza de sangre para acceder a su nómina. 

Grabado de Nuestro Padre Jesús Nazareno
de la Iglesia conventual de Santa María.

La Hermandad experimenta un gran desarrollo durante las décadas centrales del siglo XVIII, aumentando su importancia social con el ingreso en la cofradía de las principales familias de comerciantes de la Carrera de Indias, canónigos de la S.A.I. Catedral y demás personalidades de los Cabildos Municipal y Catedralicio. Este auge se ve respaldado en 1765 con el refuerzo del hermanamiento con la cofradía de Jesús Nazareno. A fines de 1770, los hermanos pudientes realizan una suscripción para financiar la reforma de la iglesia de la Conversión de San Pablo por su estrechez y poco espacio. Así pues, en 1783, junto a los hermanos de la Archicofradía del Rosario de Nuestra Señora del Sagrario de Toledo, encargan al arquitecto Torcuato Cayón de la Vega el proyecto de reforma del templo que le confiere su actual aspecto neoclásico.


Torcuato Cayón de la Vega


Al fallecer Cayón, le sucede en la dirección de las obras a Torcuato José Benjumeda y Laguada, que concluye satisfactoriamente el proyecto de reforma. Durante este período, la Hermandad se traslada a la parroquia de San Antonio de Padua, donde reside la Archicofradía de la Resurrección y de la Columna. Fruto de esta estancia, se produce en 1787 el hermanamiento entre ambas corporaciones que dura hasta nuestros días. La Hermandad, situada en el epicentro del movimiento artístico local, encarga el diseño del retablo de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo  a Manuel Tolsa y Sarrión, quien presenta dos proyectos. Finalmente, se elige el proyecto de líneas academicistas que supuso un coste de 2200 monedas de a 8 de plata, costeado por Antonio Domingo Jordán, hermano de nuestra corporación y comerciante de la Carrera de Indias. Compuesto por mármoles de colores de Carrara, fue tallado, montado, desmontado y traído en barco desde Génova.



En el círculo de artistas que trabajan en el proyecto de reforma de la iglesia de San Pablo se encontraba José Fernández Guerrero, sobrino del retablista Gonzalo Fernández de Pomar y miembro de la Academia de Bellas Artes de Cádiz a quien se atribuye la autoría de María Santísima de las Angustias.


Siglo XIX: crisis y reorganización


El siglo XIX fue un tiempo de gran agitación y conmoción en España, cuya estabilidad y prosperidad se ven seriamente comprometidas a causa de la  invasión francesa y la Guerra de Independencia, la llegada del liberalismo y las desamortización de Mendizábal. Las primeras décadas de esta centuria fueron tiempos de crisis para nuestra corporación como también para el resto; pese a ello sigue existiendo constancia de su actividad, como el litigio entablazado con la Archicofradía del Sagrario de Toledo para poner a su Titular, San José, en el camarín Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo con motivo de su solemnidad, la obtención de las indulgencias por la celebración del jubileo de las cuarenta horas o la salida  procesional del año 1808  junto a las cofradías de Jesús Nazareno y de Columna, todas hermanadas entre si.

En 1840, la Archicofradía se reorganiza y toma un gran impulso gracias al patrocinio recibido del Colegio de Médicos y Cirugía de Cádiz, con su presidente José Benjumeda a la cabeza,  que llegará a ser Hermano Mayor de nuestra corporación. Además, las grandes familias burguesas de la ciudad, como los Blázquez, los de la Viesca, Jordán, la familia del Toro, los Aramburu, los Lallemand, los Moreno de Mora; la familia Sicre, los Repeto, los Larios; la familia Picardo, de Rossi o los Terry entran a formar parte de la nómina de hermanos de la Archicofradía. Estas familias hacen posible la renovación y el enriquecimiento del patrimonio para la Hermandad, consiguiendo recuperar mucho del esplendor pasado. Entre las piezas fundamentales de este período, destaca el conocido como Manto Isabelino, de tercipelo bordado en oro para Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo y estrenado el Martes Santo de 1843.

Aprobación de los Estatutos en 1844.

La Archicofradía mantuvo estrechos lazos con la Casa Real desde mediados del siglo XVIII cuando obtiene el patronato de los Reyes de España. En 1849, nuestra corporación obtiene el título de Real cuando Su Majestad la Reina Doña Isabel II y su marido, el Rey consorte Don Francisco de Asís se encontraban en Cádiz realizando una visita oficial –la recepción de Sus Majestades se produjo en el palacio de los Moreno de Mora, situado junto a la iglesia de San Pablo y cuyos moradores eran hermanos y devotos de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo– y aceptan ser Hermanos Mayores y renovar su patronato sobre la Archicofradía. Este honor concedido por la Casa Real  suponía el respaldo y la protección de la realeza, siendo el título de Hermano Mayor Perpetuo, en lo sucesivo, heredado por sus descendientes; así, en 1881, Su Majestad Don Alfonso XII acepta el título, confirmando los estrechos lazos que une a nuestra Archicofradía con la Casa Real española.

Correspondencia con la Casa Real.

Salida procesional de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo en el último tercio del siglo XIX.
Una de las figuras más importantes de esta centuria es Cayetano del Toro y Quartiellers. El insigne oftalmólogo y otorrinolaringólo que llegó a ser Alcalde de Cádiz y presidente de su Diputación, pertenecía a nuestra Hermandad junto a gran parte de su familia. Siendo Hermano Mayor de la Archicofradía, se perfila como una figura clave, que establece los elementos característicos de este período como fueron la Escolta Romana tras el paso de Misterio, el singular y exótico paso conocido popularmente como la Cruz de Perlas, fabricado en cristales facetados y madera dorada, o el magnífico manto de salida de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo donado por la familia Iraola en 1910 y estrenado en la procesión extraordinaria del Viernes Santo de 1913. Cayetano del Toro, como Alcalde de la Cádiz, promueve resurgimiento de las procesiones de Semana Santa en la ciudad, ya que fue promotor de la Junta Administrativa de Procesiones –origen del actual Consejo de Hermandades y Cofradías de Cádiz–, organismo que hacía posible la financiación de los cortejos procesionales.

Cayetano del Toro y Quartillers, Hermano Mayor de nuestra Archicofradía,
Alcalde de Cádiz y Presidente de su Diputación Provincial.

Siglo XX

Durante las primeras décadas del siglo XX, nuestra Archicofradía es de las pocas hermandades de Cádiz que mantiene sus cultos internos y salidas procesionales con una regularidad. El artista local Antonio Accame Scassi diseña el nuevo paso de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo, así como adapta su antigua peana decimonónica para que María Santísima de las Angustias procesionara acompañada de San Juan bajo palio. La vida de la corporación se ve gravemente afectada por los acontecimientos de la II República y la posterior Guerra Civil. El 8 de marzo de 1936, tras la celebración de una manifestación compuesta por socialistas y anarquistas, la Iglesia de la Conversión de San Pablo es asaltada con el propósito de incendiar y destruir el templo. Gracias a la acción de los hermanos de la Archicofradía y de los vecinos de la calle Ancha, se salva de la quema a los Titulares, así como el propio edificio.  Este aviso es tomado en serio por la Junta de Gobierno que decide esconder a Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo y María Santísima de las Angustias ante la posibilidad de que se repitieran los ataques.

Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo en las primeras décadas el siglo XX.
Así pues, el 17 de julio de 1936, la Archicofradía pierde gran parte de su patrimonio debido al asalto y quema del domicilio del Mayordomo, situada en la actual plaza del Palillero. De este modo, enseres y elementos de culto como las túnicas de penitentes, diversas piezas bordadas, elementos de la Escuadra Romana como signifer o el manto de Pilatos desaparecen entre las llamas. Sin duda la pérdida más importante de este siniestro fue la del archivo histórico de la Archicofradía en el que se conservaban el libro de indulgencias y numerosos documentos de siglos anteriores, de gran importancia para la historia de nuestra Hermandad. 

La presidencia del cortejo de la Archicofradía ante el paso de
Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo en la calle Ancha.
Tras la Guerra Civil y, sobre todo, a partir de 1952, se produce un periodo de cambio y gran desarrollo de la Archicofradía, renovándose enseres, pasos  y túnica de penitentes gracias al apoyo del Sindicato de Armadores y Pesca, que toma a la Archicofradía bajo su protección ingresando todos sus miembros en la nómina de hermanos de la Archicofradía. Gracias a este patrocinio se realiza el paso de palio de María Santísima Angustias bajo diseño de Antonio Accame Scassi y cuya ofrebrería fue ejecutada por Emilio Landa. Como signo de la vinculación con la gente del mar, en el  respiradero del palio aparecen alojadas en pequeñas capillas las Patronas de los municipios pesquero de la provincia de Cádiz. Además, se realiza en los Talleres de Angulo de Lucena un nuevo paso de misterio para Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo. Esta relación llega hasta finales del XX, en el que la crisis de 1994 del sector naval acaba con la proyección social de este gremio en la ciudad. Tras el cese de esta relación, la Archicofradía entabló estrechos lazos con el Colegio Oficial de Arquitectos y Aparejadores de Cádiz y el mundo de la prensa, por lo que hoy en día es conocida como la cofradía de los periodistas por el número de profesionales de este sector que pertenecen a nuestra corporación.


Actualidad

Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo
en la salida extraordinaria por el 350 aniversario
Nuestra Archicofradía afronta el siglo XXI consciente de la situación económica y social que atraviesa nuestra ciudad. Ello no ha sido obstáculo para doblar los esfuerzos y llevar la presencia de Nuestros Titulares a puntos de la ciudad que tradicionalmente quedaban lejos del espacio de nuestra feligresía. La celebración del 350 aniversario de la fundación de nuestra Archicofradía en el año 2017 fue uno de los acontecimientos más importantes de las últimas décadas; durante este aniversario se produjo la salida extraordinaria de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo y la participación de María Santísima de las Angustias en la Magna Mariana presidida por nuestra Patrona, la Virgen del Rosario, con motivo del 150 aniversario del reconocimiento canónico de su patronazgo sobre la ciudad de Cádiz.


María Santísima de las Angustias ante Nuestra Señora del Rosario, Patrona y Alcaldesa Perpetua de Cádiz.
En esta ocasión, Nuestra Amantísima Titular procesionó sin el Discípulo Amado. 

Actualmente, pese a las circunstancias de los últimos años, la Archicofradía se encuentra inmersa en proyectos de gran envergadura, como la ejecución del nuevo paso de misterio que se encuentra en fase de dorado, o la ampliación de su patrimonio. En los últimos años, nuestra corporación ha puesto el punto de mira en la potenciación de las señas de identidad de nuestra Hermandad; su historia y su idiosincrasia, dando gran importancia a los cultos internos en todos sus aspectos –montaje de altares, liturgia, música, protocolo, etc.–, a nuestras tradiciones seculares y la "puesta en escena" de la Archicofradía en la calle, procurando dar gloria a Nuestros Sagrados Titulares en todos los cultos que se les tributen, como lleva haciendo desde hace más de trescientos cincuenta años. 

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